Alofamy surge de una conversación de amigos, una conversación sin trascendencia alguna hasta que, en un momento dado de la tarde, comenzamos a hablar de las dificultades cotidianas, de lo que nos gustaría darles a nuestras familias y de cómo nos ha cambiado la vida después de la crisis.

Tras varios minutos de charla, llegamos a la conclusión de que no podíamos hacer nada al respecto, y más aun hablando de lo que a la crisis se refiere.

Sin embargo, uno de los amigos comentó que una familiar jubilada estaba alojando a una mujer que no tenía solvencia económica para poder alquilar un piso ella sola. Nos comentó como le había cambiado la vida desde que esta mujer se alojaba en su casa: estaba acompañada, se sentía realizada como persona y, además, generaba ingresos para vivir de una forma mucho mejor a la que tenía antes.

Como es obvio, todos comenzamos a decir que ninguno alojaría a una persona extraña en nuestra casa, que eso no podía ser así…y comentarios de ese tipo. Pero con el transcurso de la tarde, empezamos a cavilar acerca de cómo mejorarían nuestras vidas si pudiéramos alojar a una persona en las condiciones que la tenía la mujer jubilada.

Entonces nos dimos cuenta de que sí podíamos cambiar y mejorar nuestra forma de vivir. De que sí podíamos tener la oportunidad de llevar a nuestros hijos de vacaciones donde quisiéramos con esos ingresos extras, de ofrecerles una formación y unos estudios en el extranjero si lo desean y, por supuesto, de poder sobrellevar esos gastos. Y cosas tan simples como poder pagar la hipoteca y los gastos de casa sin andar al límite todos los meses, además de sentirnos realizados por el trabajo que realizamos diariamente.

Es curioso, solo con decidir cambiar y compartir, como nos puede cambiar la vida…